De formación arquitecto y músico, progresivamente me he ido interesando más por el complejo mundo de las ciudades. Mi experiencia práctica en el estudio de urbanismo Carpe Via, en el que llevo desarrollando interesantes proyectos urbanos junto a mis compañeros desde 2013 -primero como estudiante y luego como arquitecto profesional-, me ha animado a indagar más en el trasfondo teórico de este apasionante universo del espacio público, cuyas posibilidades de aprovechamiento se están multiplicando gracias al contexto actual de las nuevas tecnologías.

Por otra parte, siento la necesidad de vincular a este nuevo contexto urbano mi gran pasión por la música, en cuyo mundo comencé mis andaduras a los siete años de edad. Desde mi formación profesional como pianista, director y clarinetista, llevo tiempo planteándome cómo colaborar en la difusión de la música y del arte en nuestro país para que lleguen al ciudadano de a pie. Sólo desde una base cultural sólida es posible garantizar el progreso sostenible y la estabilidad de nuestras sociedades.

Tras años trabajando profesionalmente en los dos ámbitos, he decidido crear este espacio, A+M, en el que mostrar mi trabajo teórico y práctico. La contingencia actual, repleta de retos y dificultades, pero también de posibilidades y motivos para el optimismo, requiere de miradas transversales sobre el mundo de lo urbano, en el que debe haber cabida para todas las voces y discrepancias.

A+M es un espacio de reflexión y creación en torno a nuestras ciudades y los espacios públicos que parte de las disciplinas de la arquitectura y la música para extenderse a amplios temas relacionados con nuestro modo de vivir la ciudad contemporánea. El objetivo principal de A+M consiste en invitar, desde un enfoque teórico-práctico, al pensamiento crítico sobre la sociedad tal como la conocemos, así como a plantearse futuros escenarios posibles que nos depara el progreso humano.

A+M se compone de seis categorías estructuradas para ofrecer una visión transversal sobre la ciudad:

ciudad y espacio público

arquitectura crítica

cooperación

arte multidisciplinar

música de sala

música social

Las grandes ciudades actuales son sistemas ultra complejos, como una suerte de organismos vivos regido por reglas rizomáticas que velan por su propia subsistencia, gracias a -y a pesar de- buena parte de sus ciudadanos. Cuando alguno de los engranajes de una gran ciudad deja de funcionar, el sistema puede colapsar, como ya ha ocurrido. Pero el colapso nunca es total y definitivo, sino que tras él surge un nuevo sistema que, como los anteriores, termina autorregulándose. La reciente brecha en el sistema abre posibles caminos hacia una reestructuración de la ciudad, en la que el ciudadano corriente de be asumir una responsabilidad de importancia vital.

La ciudad debe ser un proyecto común, y la felicidad de los ciudadanos reside en buena medida en sentirse parte de él y en colaborar con los demás para que funcione. Como proyecto compartido, los problemas comunes de la ciudad requieren soluciones colectivas. Cuando la ciudad se entiende únicamente como un sistema diseñado para cubrir las necesidades básicas de cada ciudadano, se tiende hacia una actitud individualista, apática y conformista que deriva en la falta de ganas de cooperación y en la demanda pasiva de comodidades que damos por supuestas; la ciudad como un “sálvese quien pueda” es insostenible, y además no nos hace plenamente felices. La felicidad más profunda sólo se puede perseguir en un equilibrio entre las necesidades básicas y las más trascendentales; entre los placeres privados y los bienes públicos que se ofrecen en una ciudad; entre lo individual y propio y lo colectivo y compartido.

El arquitecto es un profesional al servicio de la sociedad que debe saber equilibrar sus ambiciones individuales con el beneficio a lo colectivo. Aunque en las últimas décadas nos hemos acostumbrado a una arquitectura de la imagen y de grandes nombres al servicio de políticas muy determinadas, desde A+M abogo por recuperar el papel social y político de arquitectos y urbanistas. No es posible ejercer esta profesión desde una posición acrítica, ajena a lo que ocurre alrededor de un proyecto. A través del ejercicio de nuestra profesión, es nuestro deber inducir a la reflexión y a la mejora de nuestras ciudades presentes y futuras. La crítica hacia proyectos propios y ajenos, planteada desde una humildad sincera, es un arma eficaz para no repetir errores y colaborar en el avance colectivo de nuestras sociedades.

La ciudad es un proyecto compartido y complejo en el que se requiere la cooperación de múltiples profesionales de diferentes disciplinas, así como de otros agentes y ciudadanos anónimos. La arquitectura y el arte, y por tanto los arquitectos y los artistas, son dos ejes fundamentales en el desarrollo de este ambicioso proyecto común. Cooperación implica enseñanza y aprendizaje de todas las partes que intervienen en cada proyecto y experiencia.

Una de las acepciones más extendidas de cooperación es la conocida como cooperación al desarrollo, que atraviesa un momento histórico de extrema importancia. Gracias a todo tipo de nuevos medios, desde nuestra formación técnica es posible preparar a las poblaciones más humildes para su autosificiencia, de modo que sean más capaces de materializar sus necesidades futuras con los recursos disponibles en cada lugar, sin forzar la dependencia de profesionales ajenos a su entorno.

Toda obra de arte tiene sentido en un contexto social, político y cultural determinado, único e irrepetible. La especialización en una disciplina artística en concreto siempre debe ir acompañada de un conocimiento global del mundo artístico que le rodea. Un clarinetista, un pianista, un director o un compositor son también músicos, del mismo modo que un músico, un pintor, un bailarín, un escultor, un poeta o un actor deben ser, por encima de todo, artistas. Y todo artista que se precie tiene un compromiso profundo con la sociedad, a la que debe su arte, pues es la sociedad la que, a través de siglos de historia artística acumulada, le ha transmitido todos los conocimientos que han desembocado en su pasión artística. El arte, en cualquiera de sus manifestaciones, tiene el poder de hacer mejorar nuestras ciudades desde la crítica y la reflexión profunda.

También las experiencias artísticas transversales -en las que a menudo la arquitectura, en una de sus múltiples facetas, desempeña un papel esencial- encierran el poder de transformar la ciudad, en la medida en que penetran en las mentes de los ciudadanos, que en última instancia deben diseñar su ciudad.

Música “clásica” es el término más común para designar a la música de conservatorio, la que conlleva toda una vida de estudio y dedicación profesional. Se suele entender, también, como antónimo de la música actual, que curiosamente sí cuenta con infinidad de adjetivos para definirla específicamente: rock, pop, folk, house, punk, heavy, etc. Sin embargo, y como ya se viene debatiendo desde hace décadas, el concepto de música clásica es muy pobre; en primer lugar, porque el período clásico fue una época concreta dentro de la extensísima historia de la música, y en segundo lugar, porque el epíteto “clásica” invita a pensar en algo antiguo, histórico y no actual.

Aunque mucho se ha escrito sobre términos alternativos, tales como música “culta” o música “seria”, he preferido valerme del concepto “música de sala”, en referencia al entorno más común en que habitualmente se escucha este tipo de música.

La riqueza de la música reside en sus múltiples lecturas, desde la más banal y cotidiana hasta la más profunda y sublime. Como músico profesional, reclamo el papel de la música de sala en el ámbito social; la música en entornos cercanos, espontáneos y naturales, ejercida desde la seriedad y la profesionalidad que la profesión merece.

La música social es la que aprovecha su potencial pedagógico y enriquecedor del espíritu y conecta nuevamente con el espacio público, que es el centro sobre el que pivota A+M. A menudo, las experiencias más trascendentales, profundas y auténticas no se pueden programar, sino que se manifiestan en los ambientes más humanos.

Os invito a conocer todos mis proyectos en mi página web profesional:

¡Bienvenidos!

Architect & Musicien working for social urban innovation

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